Celebrar en medio del conflicto


Suele decirse de manera despectiva que en Colombia se celebra todo, olvidándonos que esta puede ser una manera contra el olvido, una forma de resistir o llamar la atención a los líderes políticos y sociales manifestándose a través de la alegría.

Para muchas personas eso fue en sus inicios la fiesta de la caña, creada en el año 2000 por el líder social y cultural Luis Alfonso Torres Pérez, en pleno auge del conflicto en la zona, constantes desplazamientos y presencia de grupos armados ilegales.

Este festival se crea con el fin de homenajear a los cañicultores y llamar la atención a la clase política de la época para que no olviden a Cañaveral e inviertan recursos y aumentar los cultivos de caña, que por diferentes factores habían disminuido.

Desde sus inicios el festival no ha cambiado mucho, se invita a reconocidos artistas de la región (vallenato y champeta es lo que mas suena en el festival) se premia a los cañicultores premiando la caña mas larga, la mas gruesa, la panela mas grande, el mejor guarapo, el mejor batido, la mejor miel.

Es una fiesta donde la cultura de la zona se viste de gala, haciendo concursos de Piqueria, canción inédita y presentación fe grupos folclóricos del pueblo o invitados.

En estos años el festival ha servido como punto de encuentro de los habitantes de cañaveral, reunión de las familias porque regresan los hijos que viven por fuera, punto de encuentro de la clase política que se reúne para apreciar el festival, garante de la cultura y como rescate de tradiciones culturales.

Por extraño que parezca el festival de la caña es un bálsamo en medio del conflicto, un oasis en medio del abandono estatal y un punto de reunión para recordar las promesas incumplidas por parte de la clase dirigente.